Recursos · 3 min de lectura
Anti-invención: que el agente nunca improvise frente a un cliente
Un modelo que no sabe la respuesta completa el hueco con una suposición. Así se construye el sistema que no lo deja.
Por qué los modelos inventan
Un modelo de lenguaje está entrenado para continuar texto de forma plausible, no para decir “no sé”. Si una clienta pregunta por una talla que no está en el contexto, lo plausible es responder una talla — y eso hace. No es un defecto que se apaga con un ajuste: es la naturaleza de la herramienta, y por eso el control no puede vivir en el modelo. Vive en el sistema alrededor.
Capa 1 — Las instrucciones no bastan, pero importan
Decirle al agente “no inventés precios” reduce el problema; no lo elimina. Las instrucciones definen el comportamiento por defecto: qué tono usa, cuándo pregunta en vez de afirmar, y cuándo escala a una persona. Son necesarias y son la capa más débil — todo lo que de verdad importa se refuerza en las otras dos.
Capa 2 — El dato viene de tu base, no de la memoria del modelo
Cada respuesta sobre precio, stock o características se construye a partir de una consulta al sistema del negocio en ese turno — el modelo redacta sobre datos recuperados, no recuerda. Si la consulta no devuelve el dato, el agente no tiene de dónde afirmarlo. Este es el corazón del anclaje: convertir “responder” en “consultar y redactar”.
Capa 3 — Validación de salida y escalamiento
Antes de enviar, la respuesta se valida contra reglas duras: ¿menciona un precio que no vino de la base? ¿Promete un descuento que no existe? ¿Toca un tema vetado? Lo que no pasa, no sale — se reformula o escala a una persona con el contexto completo. El cliente ve una respuesta correcta o una persona; nunca una suposición.
Cómo se verifica que funciona
Con una suite de escenarios reales: preguntas capciosas, productos agotados, tallas que no existen, clientes que insisten. Se corre antes de cada cambio — de prompt, de catálogo, de modelo — y crece con las conversaciones reales de cada mes. La anti-invención no es una promesa de arquitectura: es un resultado que se mide.
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