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Recursos · 3 min de lectura

Un portal con dos clientes adentro ya no es una web

Mostrarle sus datos al cliente es fácil. Lo difícil es que la cuenta A no pueda ver un dato de la B — ni por un error, ni por una URL adivinada.

El segundo cliente cambia el problema

Mientras el portal sirve a una sola empresa, cada pantalla puede consultar lo que quiera: todo lo que hay ahí es de quien está mirando. El día que entra el segundo cliente, cada consulta pasa a necesitar una pregunta previa — ¿de quién es este dato? — y esa pregunta no se puede olvidar ni una vez. No es una función más: cambia cómo se escribe todo lo que toca la base.

Roles y aislamiento no son el mismo problema

Los permisos por rol deciden qué puede hacer una persona dentro de su empresa: quién aprueba, quién sólo lee. El aislamiento decide algo anterior y más duro: qué datos existen para esa empresa. Un rol mal puesto le muestra de más a alguien de la casa; un aislamiento mal puesto le muestra a un cliente la operación de otro. El primero es un problema. El segundo es el final de la relación.

El filtro no va en la pantalla

Ocultar lo ajeno en la interfaz no es aislar: es decorar. Si el dato llegó al navegador, ya salió del servidor, y cualquiera que mire la respuesta lo ve. El límite tiene que estar donde se lee la base: cada consulta arranca ya acotada a la cuenta de quien pregunta, sin excepción, y no existe una consulta “de administrador” que se salte esa regla por comodidad.

La URL adivinada

El ataque más común no es sofisticado: alguien cambia un número en la dirección y pide el reporte de al lado. Si lo único que lo frenaba era que ese botón no aparecía en su pantalla, funciona. Por eso la verificación va del lado del servidor y en cada pedido — no al entrar, no una vez por sesión. Cada pedido vuelve a preguntar de quién es el dato.

Lo que tenés que poder responder

Dos preguntas, el día que un cliente las haga. Quién vio qué y cuándo, con un registro que no se edita. Y qué pasa con sus datos si se va: exportarlos completos y borrarlos, en un plazo escrito antes de firmar. Un portal que no puede responder esas dos no está listo para una empresa que audita a sus proveedores.

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